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ENVEJECIMIENTO ACTIVO

Para conseguir una vejez con calidad de vida y con autonomía, hay que tomar medidas desde las primeras etapas de la vida, ya que repercuten en la senectud

Las dos intervenciones más eficaces para tener un envejecimiento saludable son: seguir una dieta sana y practicar ejercicio físico. Así coinciden los expertos entrevistados con motivo del Año Internacional del Envejecimiento Activo y la Solidaridad Intergeneracional 2012 y la reciente celebración, el 7 de abril, del Día Mundial de la Salud, que la Organización Mundial de la Salud ha dedicado al envejecimiento saludable.

Para un envejecimiento sano es fundamental seguir una nutrición equilibrada  y el ejercicio físico debe ser habitual, no extenuante, y puede ser caminar a paso vivo, lo que es estupendo para prevenir el deterioro funcional en la vejez, aunque también se puede hablar del ejercicio aeróbico, que consiste en ir en bicicleta, correr o nadar

La cantidad y calidad del ejercicio se puede adaptar a cada edad y a cada individuo

El otro pilar fundamental para lograr un envejecimiento sano es seguir una nutrición equilibrada que no favorezca la obesidad. A medida que se envejece, se deben introducir cambios en la dieta para adaptarla al gusto y necesidades de las personas mayores, ya que les cuesta más captar determinados sabores y algunos alimentos les pueden resultar nocivos

También, se deben fraccionar las comidas. Es preferible que el anciano tome varias comidas pequeñas al día, que pocas y abundantes, porque estas últimas las tolera peor

Los hábitos deben realizarse durante los primeros años de vida. Por eso, se debe practicar actividad física en los primeros 15 o 20 años, porque adquirir luego ese hábito es muy difícil. Lo mismo ocurre con los hábitos alimenticios.

¿A partir de qué momento en la vida ya no se pueden retrasar más las medidas para asegurar una etapa anciana con calidad de vida y con autonomía? Los expertos sitúan la frontera en torno a los 50 años para ambos sexos. En el caso de la mujer, porque entra en la menopausia, entre los 47 y los 52 años, etapa en que comienzan a diagnosticarse enfermedades del aparato locomotor, artrosis u osteoporosis y cardiovasculares, por los cambios hormonales que sufre.

En el caso del varón, aunque no hay una frontera fisiológica tan definida, los 50 años se pueden considerar un punto de inflexión porque alrededor de esa edad comienzan a realizarse los primeros cribados para detectar cánceres relacionados con el tabaco y también se manifiestan las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, la dislipemia o la diabetes.

Así que desde Train And GO, como siempre, os decimos que no es tarde para cuidarse.